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Así se
definía Samuel Feijó, una de las figuras más polifacéticas de la cultura cubana
moderna. Este 31 de marzo se cumplen cien años del natalicio de quien se dedicó
a encontrar lo popular en lo culto.
Tantas
facetas hacen de Samuel Feijó una figura polémica, un hombre muy singular que
todo el tiempo se autodefinía. Se llamaba a sí mismo intérprete del paisaje, un
sensible zarapico.
Desarrolló simultáneamente
una obra individual y una colectiva, esta última a fin de estimular la
tradición popular y educar estéticamente a personas sin formación pictórica.
Primero
poeta y luego narrador, escribe cinco novelas fundamentales, entre ellas Juan Quinquín
en pueblo mocho la más editada y comercializada, todas novelas de gran riqueza
filológica con un basamento rural.
Resaltó la
belleza de los campos cubanos, el folclor campesino, la mitología afrocubana y
siempre reflexionaba sobre el ser humano y sus relaciones con el mundo, sin
embargo se considera un hombre equilibrado entre la tradición y la modernidad.
Editor de la
revista Islas, de Signos, promotor del movimiento Dibujantes populares de Las
Villas, desimista, pintor, una figura compleja de estudiar, con una extensa
obra poética reconocida por prestigiosas voces de la cultura cubana como Cintio Vitier
y Virgilio Piñera.
Samuel Feijó
trascendió con un discurso cualitativamente nuevo y heterogéneo, y se recordará
siempre como un creador culto que antepuso siempre su deber con una
colectividad ávida de necesidades expresivas.
Por Lisandra
Durán Creo que no
existen hombres como yo en la tierra echando ojos por los ojos, con la cabeza
llena de árboles estrellados, con el pecho colmado de árboles y arroyos.
Así se
definía Samuel Feijó, una de las figuras más polifacéticas de la cultura cubana
moderna. Este 31 de marzo se cumplen cien años del natalicio de quien se dedicó
a encontrar lo popular en lo culto.
Tantas
facetas hacen de Samuel Feijó una figura polémica, un hombre muy singular que
todo el tiempo se autodefinía. Se llamaba a sí mismo intérprete del paisaje, un
sensible zarapico.
Desarrolló simultáneamente
una obra individual y una colectiva, esta última a fin de estimular la
tradición popular y educar estéticamente a personas sin formación pictórica.
Primero
poeta y luego narrador, escribe cinco novelas fundamentales, entre ellas Juan Quinquín
en pueblo mocho la más editada y comercializada, todas novelas de gran riqueza
filológica con un basamento rural.
Resaltó la
belleza de los campos cubanos, el folclor campesino, la mitología afrocubana y
siempre reflexionaba sobre el ser humano y sus relaciones con el mundo, sin
embargo se considera un hombre equilibrado entre la tradición y la modernidad.
Editor de la
revista Islas, de Signos, promotor del movimiento Dibujantes populares de Las
Villas, desimista, pintor, una figura compleja de estudiar, con una extensa
obra poética reconocida por prestigiosas voces de la cultura cubana como Cintio Vitier
y Virgilio Piñera.
Samuel Feijó
trascendió con un discurso cualitativamente nuevo y heterogéneo, y se recordará
siempre como un creador culto que antepuso siempre su deber con una
colectividad ávida de necesidades expresivas.
Por Lisandra
Durán
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